Cecilia Guamán, propietaria del negocio de comida ‘Doña Rebequita’, nombre en honor a su madre, cuenta que su abuela, a sus 20 años, inició con el servicio del comedor, desde antes de que el mercado Diez de Agosto tenga su propia construcción; y que, desde aquellos tiempos, ofrece un menú clásico de platos criollos, que incluye el caldo de gallina criolla o de gallina runa.

Al preguntar la especialidad que sirve ‘Doña Rebequita’, su dueña despliega la lista de opciones, con un “aquí servimos de todo”, lo que incluye más de 15 platillos, entre mariscos, “secos” y los “caldos”.
Con certeza, indica que la popularidad que mantiene el caldo de gallina criolla no es algo nuevo, y que, desde hace mucho tiempo, tiene gran fama dentro y fuera de la ciudad.

Esto se constata en varias de las visitas que recibe desde la costa ecuatoriana, personalidades que, entre conversaciones, señalan ir en búsqueda del plato referido.

Cecilia indica que este caldo se vende más que el de pollo y que la alimentación que tienen las gallinas runas es una de las características que vuelve más deliciosa la preparación; además, su tamaño pequeño guarda compatibilidad con las aves que viven en el campo; y, por lo mismo, dan fe de una crianza alejada de lo industrial.

Ingredientes
“Lo que le ponemos es solo ajo y sal en la gallina criolla, porque, como es criada en el campo, entonces de ahí mismo sale el sabor. Se le pone cebollita y cilantro para el momento de servir. Se le hace con yuca, a veces con los granitos de arroz, y, por supuesto, con la presa encima”, indica su preparadora.

 

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