Muchos de los solicitantes de asilo que la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) libera en la estación de autobuses de Phoenix, Arizona, están enfermos y necesitan medicamentos, según alertan activistas y han confirmado las autoridades sanitarias ante un posible contagio masivo.

Jhoana Molina, portavoz del departamento de Salud Pública del condado Maricopa, dijo a Efe que están apoyando a los voluntarios e inmigrantes con jornadas preventivas, ya que el Gobierno no los ha provisto de recursos financieros para poder ofrecer ayuda médica de primera mano a los inmigrantes.

“Les damos sueros para la deshidratación, desinfectantes, cualquier ayuda preventiva, porque en cualquier espacio limitado donde existe un gran número de personas se pueden dispersar las enfermedades; se deben prevenir los brotes con tanta gente junta”, comentó Molina.

La funcionaria también dijo que colaboran con las agencias que reciben a los inmigrantes, pero, debido a que su estancia es muy corta, no se puede dar un seguimiento de las enfermedades.

No obstante, si una persona presenta síntomas graves, de inmediato se le canaliza al hospital, sostuvo.

Por su parte, Magdalena Schwartz, directora de la Alianza de Líderes Religiosos del Valle, organización que tiene un albergue para inmigrantes, indicó a Efe que “debido a la gran cantidad de gente que está entrando al país las autoridades no hacen una revisión exhaustiva de su estado de salud”.

La activista mencionó que esta “crisis humanitaria” puede acarrear problemas para la ciudad, ya que si alguien trae una enfermedad contagiosa la puede diseminar.

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