Mientras el incendio devoraba la catedral de Notre Dame la tarde de este lunes en París (Francia), los bomberos y las autoridades civiles y religiosas concentraron sus esfuerzos en evitar que el fuego se propagara a los dos campanarios y en salvar la máxima cantidad posible de objetos y arte invaluable.

Cerca de las 8:00 pm, poco más de una hora del inicio del incendio, se derrumbó la icónica aguja de la catedral y las autoridades expresaron su temor ante la posibilidad de que se perdiera todo el edificio, incluidas algunas de las reliquias más sagradas de los católicos.

“La mayor parte del tiempo la tarea de los bomberos de París es preservar la vida. [Pero] aquí se trató más bien de salvar todos los artefactos posibles y los que no tratar de resguardarlos”, dijo el teniente coronel Gabriel Plus de la brigada de bomberos de París, según recogió el diario británicio The Telegraph.

Así, un grupo de bomberos decidió entrar al edificio en llamas para salvar todo lo que se pudiera.

“El padre Fournier es un héroe absoluto”, dijo uno de los bomberos a la estación de radio irlandesa NewsTalk. “No mostró temor alguno mientras se dirigió inmediatamente por las reliquias dentro de la catedral y se aseguró de que fueran salvadas”.

Fournier sacó de las llamas el sagrado sacramento, la hostia que representa el cuerpo de cristo para los católicos y el vino que es su sangre. Un bombero extrajo la Corona de Espinas.

Facebook

DALE CLICK EN LIKE (ME GUSTA)